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Escuela de Frankfurt, Lógica Trunca. Los adalides de la Escuela de Frankfurt armaron gran batahola en torno a la “objetivación ideológica”. Con ese apodo se referían a la falacia de presentar asuntos culturales o sociales, dependientes de decisiones o convenciones muy humanas, como si fuesen resultados objetivos de la Naturaleza y sus leyes. Aunque no del todo original, el reproche está bien. Por ejemplo la globalización no puede presentarse como un fenómeno natural y las llamadas “leyes del mercado” no se equiparan a las leyes de la Física de Newton. En eso, de acuerdo. Sorprendentemente los predicadores de la Escuela de Frankfurt jamás denunciaron la falacia inversa, la “subjetivización ideológica”, aquella falacia fatal que hace de asuntos naturales cuestiones subjetivas, fruto de convención cultural. Diferencias en sexo, edad, origen, capacidad intelectual, conducta reproductiva, índice de agresión, preferencia temporal etc. no son producto de convenciones. Cuando se las explica mediante la cultura o el medio ambiente social se corteja costosamente un conjunto de absurdidades y se disuelven los fundamentos de la sociedad humana. ¿Corresponde esa lógica trunca de la Escuela de Frankfurt a un atávico instinto disgregador en sus hebraicos representantes? No, por Dios, eso sería incurrir en la falacia de “objetivación ideológica”. Pero ¿por qué conformarse con una verdad por la mitad si se puede tener la verdad entera? |